El presidente de la Asociación de Empresarios y Constructores de Llanes, Aníbal Purón, afirmó ayer que las ventas en el sector de la construcción han experimentado una caída «en una horquilla que va del 40% y el 60%». Con estas palabras, dejaba constancia de que la crisis « es un hecho» innegable que «no sólo está afectando a este sector sino a todos». Pero iba más allá al explicar que, en lo que se refiere a viviendas, fincas o inmuebles, «se está vendiendo muy poco y no se está generando ni gasto ni, mucho menos, inversiones». Así las cosas, sólo sobreviven, y a duras penas, «las inmobiliarias que comercializan sus propios recursos». Lo peor de todo es que Purón no ve, al menos de momento, la luz al final del túnel: «No me creo lo que dicen ahora los políticos de que en poco tiempo todos los pisos van a bajar y los españoles van a empezar a adquirirlos».
Precisamente, en esta época de poca estabilidad, y con la burbuja inmobiliaria a medio gas o directamente explotada, ha tenido lugar la operación urbanística del año en Llanes. Se trata de la reciente adquisición de La Talá por parte de la entidad financiera Cajastur por 41 millones de euros y otros 6 millones por IVA. Una compra que no tendría por qué paralizar su desarrollo a medio o largo plazo. Eso es al menos lo que cree el representante de los constructores llaniscos que, antes de nada, hizo hincapié en que la única información de la que dispone sobre la operación económica es la que se ha publicado en los medios de comunicación. Aún con todo, Purón confía en que los servicios inmobiliarios de la Caja de Ahorros de Asturias «empiecen inmediatamente a tratar de comercializar la finca urbanizable».
Eso sí, no entró a valorar las razones de la compra en un momento tan delicado como el actual. Si anteayer el presidente del Partido Popular llanisco, Fidel Sánchez, tildaba la operación de «favor a un amigo» y afirmaba que «la inversión, tal y como está la situación económica y la incertidumbre del PGOU con dos sentencias en contra, es más que discutible», ayer Purón comentaba que «es indudable que el Consejo de Administración de la entidad asturiana tendrá sus propias razones». En este sentido, no duda en vincular esta operación a las de otras entidades bancarias que en estos momentos continúan adquiriendo bienes ante la inestabilidad que presenta el sector del ladrillo. El presidente de los constructores ve, por ejemplo, muchas similitudes con la compra que estos días última el Banco Santander con el grupo Mall sobre el edificio de la ‘Jirafa’ en Oviedo por doce millones de euros. Una compra que, como en el caso de Nozar, serviría para dotar de liquidez a otra gran inmobiliaria con problemas debido a la crisis. «No cabe duda de que será una forma de garantizar la supervivencia de algunas empresas ante las dificultades», señala Aníbal Purón.
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