La UNESCO, en la trigésimo segunda Conferencia del Comité del Patrimonio Mundial que se celebró en la ciudad canadiense de Québec, dio el visto bueno a la propuesta de ampliación de la declaración de la cueva de Altamira, aprobada en 1985. Esta decisión afecta a diecisiete grutas ornamentadas del Paleolítico. De ellas, cinco son asturianas: Tito Bustillo, El Pindal, La Covaciella, Llonín y La Peña.
Ribadesella, Ribadedeva, Cabrales, Peñamellera Alta y Candamo, por lo tanto, han tenido un motivo más para celebrar la puesta en marcha del Paraíso Rupestre puesto que, desde el pasado martes, sus cavidades cuentan con el reconocimiento mundial.
Con la ampliación de la calificación de Patrimonio Mundial a estas nuevas ubicaciones, la lista de la UNESCO pasa a denominarse Cueva de Altamira y arte rupestre del norte de España. En esta zona, se representa el apogeo del arte Paleolítico que se desarrolló en las cavernas de toda Europa, desde los Montes Urales hasta la Península Ibérica, entre los años 35.000 y 11.000 a.C.
El Comité de Patrimonio Mundial consideró que estos yacimientos, junto a la cueva de Altamira, tanto por su número como por su calidad, representan una valiosa monografía, excepcionalmente rica y diversa, del arte paleolítico superior.
Para celebrar tal reconocimiento, el Gobierno regional se reunió en Ribadesella, donde se encuentra el buque insignia de la propuesta regional «Paraíso Rupestre». Junto al Ejecutivo del Principado, brindaron por la feliz noticia Alejandro Reimóndez, Rosa Domínguez de Posada, José Vicente del Carmen Bustillo, José Antonio García Vega y Ramón Canal.
